Pequeño, apartado y en
un rincón
poco conocido del casco histórico de Santiago.

Algo debe de tener el restaurante Oliveira
para ser uno de los favoritos de los compostelanos
y de los pocos turistas que dan con él.

Repasando la cocina internacional sin salir del corazón de Galicia, en todos los sentidos.

«Aquí todo es para compartir», señala el hostelero, y con esa idea diseñaron la sala, con una mesa alta y corrida donde suelen ubicar a los grupos más amplios; y media docena más pequeñas que son perfectas para que una pareja pueda compartir tres o cuatro platos y darse una vuelta culinaria por el mundo en un ambiente acogedor.

Repasando la cocina internacional sin salir del corazón de Galicia, en todos los sentidos.

«Aquí todo es para compartir», señala el hostelero, y con esa idea diseñaron la sala, con una mesa alta y corrida donde suelen ubicar a los grupos más amplios; y media docena más pequeñas que son perfectas para que una pareja pueda compartir tres o cuatro platos y darse una vuelta culinaria por el mundo en un ambiente acogedor.

Tradición con guiños exóticos e internacionales

Comenzaron haciendo cosas más tradicionales con guiños exóticos y han acabado repasando la cocina internacional sin salir del corazón de Galicia, en todos los sentidos.